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Noches de Chicago

Vampiro: La Mascarada Vendetta | 23 noviembre, 2020 | Horrible Guild

La ciudad de Chicago siempre ha sido el mayor orgullo de la Camarilla, la facción de vampiros consagrada a mantener la Mascarada y evitar así que los mortales descubran su existencia. De puertas para afuera, los vampiros de la ciudad son leales a su Príncipe, pero todos sabemos cómo funciona la sociedad vampírica: Nada es lo que parece y hasta aquellos en los que más confías pueden acabar clavándote un cuchillo por la espalda o, mejor, una estaca en el pecho. Es el problema de vivir tantos años: Que las lealtades oscilan. 

En Vampiro: La Mascarada – Vendetta, adoptaremos el papel de uno de esos Vampiros confabuladores y competiremos contra el resto de jugadores por hacernos con el control de la ciudad. Ante nosotros se muestra un juego de cartas asimétrico en el que podremos elegir uno de los siete clanes vampíricos disponibles (Brujah, Gangrel, Malkavian, Nosferatu, Toreador, Tremere o Ventrue), cada uno con poderes y estrategias diferentes.

El objetivo de Vampiro: La Mascarada – Vendetta es bien sencillo: Controlar las diferentes zonas para conseguir puntos de influencia en la ciudad mediante el uso de recursos y por supuesto el bien más preciado para todo vampiro: Los puntos de sangre.

Sin ellos, nuestro personaje entrará en frenesí y acabará bebiendo de uno de sus aliados hasta saciarse… Y eso, teniendo en cuenta que algunos de esos aliados serán vampiros como nosotros mismos, puede acarrearnos infinidad de problemas. Ya sabéis lo mal vistas que están las diableries en ciertos ambientes. 

Vampiro: La Mascarada – Vendetta se desarrolla a lo largo de tres turnos que van haciéndose más largos y complejos a medida que avanza la partida y seamos recompensados con un número creciente de cartas y aliados que nos brindarán diferentes habilidades especiales. 

La última, en la que los jugadores sacan la artillería pesada y van con todo contra sus oponentes, convierte el tablero de juego en un auténtico campo de batalla en el que se sacrifican victorias, se ganan aliados de última hora y se desvelan planes secretos con una sonrisa sardónica. 

Porque los vampiros con clase siempre traicionan con una sonrisa sardónica. Si no, seguro que son del Sabbat.