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La perdición del desierto

Dungeons & Dragons | 1 abril, 2021 | Edge Entertainment

**Advertencia: spoilers ligeros**

Aprovechando la publicación de El Trueno del Rey la Tormenta, la nueva campaña para la quinta edición de Dungeons & Dragons en la que los jugadores se verán envueltos en una maraña de conspiraciones en la corte del rey gigante Hekaton, queremos aprovechar para hablarte de uno de nuestros NPCs favoritos.

Como gran parte de las cosas que nos gustan de Faerûn, donde por cierto se desarrolla la acción de El Trueno del Rey la Tormenta, Iymrith fue creada por el mismísimo Ed Greenwood, coautor de la ambientación y responsable de su crecimiento hasta alcanzar la popularidad de la que goza hoy día gracias en parte a un buen número de artículos publicados en la mítica revista Dragon. Fue concretamente en el número 242, de diciembre de 1997, cuando Greenwood empezó a dar forma a una leyenda que más de veinte años después sigue en perfecta forma y con las escamas relucientes.

Nos referimos a una misteriosa figura alada que lleva más tiempo del que crees habitando los Reinos Olvidados: Iymrith el Dragón de las Estatuas, la Perdición del Desierto, una dragona azul hechicera que llevaba años mereciendo sus cinco minutos de fama y que por fin se pone bajo el foco para deleite de los directores de juego y perdición de los pobres personajes jugadores que osen incurrir en su ira.

Según se cuenta, una mucho más joven Iymrith tuvo la mala idea de desafiar a un dragón de mayor poder, lo que la obligó a huir para salvar su vida. Herida de muerte, se estrelló contra unas ruinas donde vivió escondida durante algunos años mientras se lamía las heridas y cometía la indignidad de escabullirse de noche para conseguir comida. En algún momento de esos años, debió encontrar la forma de aumentar sus poderes mágicos más allá de lo que es normal entre los dragones de su especie.

El mismo Elminster siempre sospechó que fue gracias a ser capturada por un poderoso archimago y obligada a trabajar como su asistente; una teoría reforzada por numerosos avistamientos de un dragón azul volando sobre el valle de Delimbiyr sobre el que cabalgaba un esqueleto humano vestido con una túnica de hechicero. Pronto, Iymrith comenzaría a atacar asentamientos a lo largo y ancho de la Costa de la Espada con un arsenal mágico más propio de un mago que de una dragona.

Aparentemente, aquel primer encontronazo con un mago y posiblemente su incapacidad para olvidar la humillación de aquella antigua derrota le hicieron adquirir una sed insaciable de conocimiento (En palabras de Elminster, se trata de “el dragón menos perezoso y somnoliento que he conocido”), por lo que consagró los siguientes años de su vida a perseguirlo por todo Faerûn. Fue en las ruinas de Anauroch, en el Gran Desierto, donde su curiosidad se vio recompensada con el hallazgo de un cofre de piedra lleno de libros de conjuros que le permitieron iniciar sus primeros experimentos en la creación de gárgolas que luego usaría como sirvientes y que eventualmente la convertirían en el poderosísimo personaje que es hoy.

La historia de Iymrith todavía está por terminar escribir y en eso tanto tú como tu grupo de jugadores tenéis mucho que decir: La historia comenzó hace más de veinte años en un número perdido de la revista Dragón continúa en El Trueno del Rey de la Tormenta y por supuesto en tu mesa. Ed Greenwood estaría orgulloso.