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La caída de Delta Green | 16 febrero, 2021 | Edge Entertainment

La llamada de Chicago: Próxima parada, magnicidio

¿Dónde estaba tu PJ cuando mataron a Kennedy? Kenneth Hite nos habla de La Caída de Delta Green.

Por Kenneth Hite. Kenneth es autor de los juegos de rol La caída de Delta Green, El rastro de Cthulhu y Agentes de la noche y vive en Chicago.

Me apostaría algo a que tenemos algunos lectores que pueden (a diferencia de este humilde corresponsal) responder a la pregunta “¿Dónde estabas cuando asesinaron a Kennedy?” ¿Pero pueden contestar a esa pregunta tus Agentes de La caída de Delta Green? ¿Y cuando asesinaron al otro Kennedy? ¿Y cuando dispararon al Dr. King? ¿Y a Malcolm X? ¿Y cuando asesinaron a Ngo Dinh Diem? ¿O a Medgar Evers? ¿Y a George Lincoln Rockwell? ¿Cuando asesinaron a Rafael L. Trujillo? ¿Y a Patrice Lumumba?

Dejemos el interrogatorio y averigüemos dónde podrían haber estado tus Agentes de DELTA GREEN cuando sonaron los disparos, en uno u otro momento durante la década de 1960.

¿Panorama para matar?
Te enteraste por la radio

Aunque es probable que tus jugadores sepan qué pasó el 22 de noviembre de 1963 (asesinato de John F. Kennedy) y puede que haya a quien le suene por el grupo U2 la fecha del 4 de abril de 1968 (“Pride (In the Name of Love)” de U2 rinde tributo a Dr. Martin Luther King, líder de los derechos civiles asesinado en esa fecha) a ver quién es capaz, sin buscarlo en Google, de saber cuándo asesinaron a Robert F. Kennedy (6 de junio de 1968). Si tu campaña incluye un calendario en el que se detallan determinados eventos históricos, puede que sea toda una sorpresa (como lo fue en la vida real) para los Agentes escuchar por la radio la noticia de que “el senador Kennedy ha sido asesinado a tiros en el Hotel Ambassador de Los Ángeles, California”.

Pero incluso algunos magnicidios no tienen tanta repercursión en los medios de comunicación de EE.UU. y pasan desapercibidos, a menos que tu equipo esté en la República Dominicana cuando se produce el asesinato del Presidente Trujillo. Pero en el mundo de DELTA GREEN nunca se sabe dónde y cómo pueden complicarse las cosas a raíz de un asesinato.

Trabajaste en la investigación

Algo de la envergadura del asesinato de Kennedy requiere de la movilización de todos los agentes federales remotamente cerca del lugar, aunque solo sea para hacer un montón de preguntas repetitivas en el aeropuerto o donde sea. La búsqueda de James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King, duró dos meses, involucró a miles de agentes federales y se extendió por cinco países hasta que fue finalmente arrestado en Londres (recomiendo el fascinante libro Hellhound on His Trail de Hampton Sides con muchos detalles dignos de ser llevados a tus partidas de rol). Si tus Agentes son destinados al sur de EE.UU., encargados de vigilar el movimiento por los derechos civiles (en cualquier sentido, en el marco de COINTELPRO, de CHAOS o junto al Servicio de Alguaciles), están en cualquier puerto de salida importante o en Canadá, Gran Bretaña o Portugal (¡!) tendrán que dejar el encargo que tengan entre manos con DELTA GREEN y dedicarse a este asunto. Escaquearse mientras estás con un aburrido caso de malversación es una cosa, pero el jefe está muy encima de esto y es que, en realidad, todo el mundo está pendiente.

Por otro lado, tus Agentes pueden ser capaces de simular una supuesta conexión entre su caso de DELTA GREEN y la búsqueda de Ray. Mientras se cubran el culo en el resumen que pongan en la portada de su informe, a la hora de la verdad pueden dedicarse a dar palizas a todos los endogámicos miembros de sectas de Alabama que quieran durante dos meses. O tal vez se supone que tus Agentes no tienen que trabajar en este caso para nada ya que sus supervisores, o peor aún, DELTA GREEN, les han ordenado, y en términos inequívocos, que se mantengan al margen. La novela de Charles McCarry Lágrimas de otoño trata de un agente de la CIA convencido de que el asesinato de JFK no quedó aclarado con la Comisión Warren y es un gran modelo para los Controladores que quieran conectar el Hastur-sectarismo y las estrambóticas divagaciones de Sirhan Sirhan.

Estuviste allí

Tal vez no sea más que una coincidencia. Tus Agentes estaban en Saigón buscando a los Kuen-Yuin en octubre de 1963 y siguieron algunas pistas que apuntaban a una serie de turbios generales del ejército de Vietnam del Sur o consiguieron algún tipo de ayuda no oficial de un amigo de la CIA que andaba por allí “con otro trabajo” y simplemente se toparon de bruces con el golpe contra Diem porque oyeron disparos y como idiotas (o como suelen hacer muchos personajes jugadores) se dirigieron en esa dirección. Tal vez algún coleccionista de libros en Harlem estaba tratando de vender una copia del al-Azif a la Nación del Islam en febrero de 1965, tus Agentes trabajaban en este caso y se vieron sorprendidos con el asesinato de Malcolm X. Como resultado ahora uno de los Contactos más importantes de tus Agentes se ve atrapado por allí en medio de la creciente presencia de miembros del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York, lo que además complica un poco más las cosas para cuatro agentes federales blancos que tratan de acabar de manera discreta con una librería de Harlem.

O tal vez sea otra cosa: estabas siguiendo a Georg, el asesino a sueldo de Karotechia, por el norte de Virginia cuando escuchaste que habían disparado al jefe del Partido Nazi Americano a apenas 3 kilómetros de distancia, justo cuando Georg te conseguía despistar. ¿Intentas recuperar la pista de Georg, intentas meter las narices en la investigación de la policía de Arlington (y te arriesgas a destapar tu tapadera), intentas averiguar por qué los Karotechia querían que George Lincoln Rockwell muriese e hicieron de este tal “John Patler” su chivo expiatorio? ¿O es que Georg está tramando algo totalmente distinto y cada minuto que pasas entretenido con este asunto de un nazi americano muerto pones en peligro las vidas de millones de americanos vivos que no son nazis?

Tú eres el chivo expiatorio

Es demasiado pedir que uno de tus jugadores decida que su Agente sea un extécnico de radar de la Marina desertor que ahora anda involucrado en tejemanejes políticos de segunda en Nueva Orleans y Dallas, pero tal vez puedas incriminar a los Agentes si estás dispuesto a currártelo. MAJESTIC ciertamente está por la labor. Tal vez tengas que inventarte el asesinato de un senador de los EE.UU. (que no sea Bobby Kennedy) o llevarte el asunto al extranjero. El accidente de avión que en 1962 costó la vida a Enrico Mattei, artífice de la creación de la empresa estatal petrolífera italiana ENI, se atribuye generalmente a una bomba colocada en su avión que a su vez es atribuida a la CIA, la Mafia, la SDECE francesa, el SIFAR italiano y los terroristas de la Organización del Ejército Secreto. Puede ser que MAJESTIC lo quisiera matar como pago a las compañías petroleras de EE.UU., o para tener acceso a los registros de ENI sobre las perforaciones profundas realizadas por dicha empresa o sobre una cueva recién descubierta en Arabia. O puede que no fuera más que una víctima colateral porque el verdadero objetivo fuera el reportero estadounidense William McHale, que también viajaba en el avión de Mattei.

En MAJESTIC sabían que necesitaban un chivo expiatorio, así que plantaron una falsa pista en ENI y en el avión de Mattei, dejando pequeños indicios para los analistas de DELTA GREEN hasta que un equipo de Agentes, tu equipo, es enviado a Catania, Sicilia, para investigar un falso caso anti-mafia. O tal vez tu equipo ya estaba en Italia y MAJESTIC falsificó documentos e imágenes y sobornó a los testigos para dirigirlos al aeropuerto o algún punto de la ruta de vuelo para que den con un lanzagranadas. En realidad, ¿cómo de difícil puede ser conseguir que un grupo de personajes se dirija a las colinas de la Lombardía con un lanzagranadas sin mayor motivo? Incluso si el caso queda oficialmente sin resolver (como el asesinato de Mattei), MAJESTIC puede buscar discretamente alguna manera de pringar a esos pobres neandertales de DELTA GREEN en el asesinato.

Tú lo hiciste

Para esta posibilidad podemos recuperar a nuestro senador ficticio. El senador Theodore Warrick (Republicano de Connecticut) es un Centinela de la secta Círculo Exaltado de Cthulhu y también está siendo barajado como posible candidato a la vicepresidencia del Partido Republicano en 1968. Tus Agentes tienen pruebas irrefutables de que el verdadero senador Warrick realmente ya murió y estáis en una carrera contrarreloj antes de que el posible candidato sea objeto de la protección del Servicio Secreto y la posibilidad de eliminarlo pase por una misión suicida. Hay que organizar toda una operación perfectamente planificada que se va a encontrar con importantes ramificaciones a lo largo de la campaña. Incluso podrías llevártelo a 1960 o 1964 y hacer que sea el revulsivo inicial para tu equipo de Agentes. DELTA GREEN no puede mantener ningún informe ni rastro al respecto, ni siquiera en sus archivos más secretos, así que se elimina toda conexión, al estilo de Agentes de la noche, y se envía a los Agentes a trabajar bajo una tapadera de la que puedan negar cualquier vínculo, se les manda de cuando en cuando información y todo ello mientras el FBI está continuamente a un paso de relacionarlos con el asesinato de Warrick.

O tal vez no haya necesidad de inventarse a ningún senador. ¿Para qué? No digo que tengas que tirar por un estilo a lo Ellroy y situar a tus Agentes en la loma de hierba equipados con rifles. Pero digamos que un equipo de asalto DELTA GREEN está en dicho montículo porque se ha llegado a la conclusión de que un presidente marinero de Massachusetts con extrañas enfermedades y que se mete en la cama con prácticamente todo lo que se mueve es un riesgo de seguridad mayor del que es razonable asumir. Y digamos que su hermano senador se postula para presidente y claramente reabrirá el caso del asesinato si llega a la presidencia. Y digamos que DELTA GREEN no quiere que se reabra ninguna investigación sobre aquello. Entonces, ¿qué haces, campeón? eh, ¿qué haces? (Además de ver la magnífica y surrealista película Muertes de invierno sobre un magnicidio, por supuesto.)