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La ciudad del futuro

Megacity Oceania | 26 octubre, 2020 |

Bienvenidos a Australia en el año 2100. Las cosas no pintan demasiado bien: el nivel del agua ha subido tal y como predijeron los ecologistas de principios de siglo y el espacio donde alojar a la creciente superpoblación del planeta se vuelve cada vez más escasa. Por eso, los Gobiernos han decidido construir una Megaciudad en mitad del Océano: Una maravilla arquitectónica que acabe de una vez por todas con nuestros problemas.

Esta es la premisa de Megacity: Oceanía, el nuevo juego de Hub Games en el que adoptaremos el papel de los arquitectos responsables de construir esa megaciudad del futuro. Estaréis pensando que estamos ante el típico juego de construcción y gestión de recursos en el que obtener contratos y llevarlos a la práctica para conseguir puntos y no os equivocáis… Del todo.

Porque Megacity: Ocenanía es todo eso, pero mezclado con una serie de mecánicas de construcción con piezas similar a la del Jenga que dotan al juego de una dimensión muy física, en la que cada edificio de cada partida va a ser diferente y el aspecto final de la ciudad muy satisfactorio una vez terminas de jugar.

Las diferentes piezas con las que vamos a construir esos edificios no sólo tienen un aspecto futurista y vagamente alienígena, sino que ofrecen muchísimas posibilidades a la hora de combinarlas.

Una vez lo hayamos completado, la gracia está en empujar la plataforma sobre la que reposa y acercarla a su lugar en el tablero de juego. Si resiste hasta ocupar su lugar, la construcción será exitosa y podremos cobrar los puntos de prestigio del contrato.

Ganaremos puntos por el tipo de materiales con los que están construidas las torres, por su altura o por los edificios que las rodean y es por eso que Megacity: Oceanía no es un juego de construcción al uso: el uso de la estrategia es fundamental. La elección de los contratos es clave para obtener el mayor número de puntos y eso, combinado con los diferentes tipos de edificio y monumentos que nos ofrece el juego, dotan a cada partida de cierta complejidad que alarga su jugabilidad más de lo esperado.

No sabemos si en el futuro mirarán nuestras ciudades y pensarán que vaya desperdicio de espacio, todo hecho en horizontal… Lo que sí está claro es que mirarán este Megacity: Oceanía y dirán que al menos jugábamos a buenos juegos de mesa.