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El misterio de la Isla de Pascua

Rapa Nui | 7 mayo, 2021 | Le droit to perdre

A día de hoy, la Isla de Pascua sigue siendo una incógnita incluso para los investigadores que llevan décadas dedicándose a desentrañar sus secretos. Desde que los primeros navegantes europeos llegaron a sus costas a principios del siglo XVIII y descubrieron las más de novecientas esculturas o moais distribuidas por toda la isla, su significado y técnicas de construcción y de transporte siguen siendo una fuente inagotable de incógnitas.

Rapa Nui, el nuevo juego de los franceses Matagot, nos transporta a la misteriosa Isla de Pascua y nos permite participar del proceso de construcción y colocación de esos moais y sus respectivos copetes rojos, los pukaos, a través de unas sencillas mecánicas de colocación de trabajadores y recolección de recursos.

Puede que Rapa Nui no resuelva ninguno de los interrogantes que rodean a la Isla de Pascua, pero para eso estamos nosotros aquí, para contarte todo lo que sabemos sobre el tema, que no es poco.

Para empezar, ¿qué significado tienen los moais? ¿Por qué se construyeron? Para ello recurriremos a su nombre nativo, Moai Aringa Ora, cuya traducción exacta es “el rostro vivo de nuestros ancestros”. Suponemos que los moai fueron construidos con el fin de recordar y preservar la energía de los nativos que habían muerto, algo muy importante para una tribu que creía que los vivos poseían una energía llamada “mana” con la que protegían a la tribu y controlaban las cosechas, cultivos y animales. Así, los moais servían para canalizar esta energía y atraerla a la tierra.

Los moai se tallaban directamente sobre la roca volcánica que se usaba para su construcción y al terminar venía una de las partes más complicadas del proceso: Desprenderlos y moverlos desde el volcán hasta el lugar donde finalmente serían colocadas. Carecemos de datos exactos, pero se estima que un equipo de escultores podía tardar hasta dos años en terminar un moai.

No estamos seguros de cómo se transportaban hasta su lugar de destino, pero diversos experimentos muestran que amarrando cuerdas desde la cabeza del moai y con grupos de nativos a izquierda y derecha tirando de estas cuerdas, lograban moverlos con pasos muy cortos, lo que encaja con los mitos que aseguran que los moais “caminaban” y, por cierto, con las mecánicas de transporte de las esculturas en el juego, para las que necesitaremos la ayuda de toda nuestra tribu. Teniendo en cuenta que existe un moai de 21 metros y más de doscientas toneladas de peso, no debió ser tarea fácil.

Respecto a los pukaos, los extraños gorros rojos que llevan algunas de las estatuas y que en Rapa Nui nos permitirán mejorar nuestra puntuación al final de la partida, también se construían con piedra volcánica de color rojo y podían medir hasta dos metros de altura. No hay certeza de lo que representan, pero se cree que son un intento de imitar el arreglo del pelo, amarrado, que a día de hoy siguen luciendo los isleños.

Como dijimos al principio, son muchísimas las preguntas que nos hacemos cuando admiramos la imponente belleza de las esculturas de la Isla de Pascua, preguntas que tal vez jamás seamos capaces de responder. Sobre lo que no nos queda ninguna duda es sobre que Rapa Nui es un juego fascinante que consigue capturar la magia del lugar y el misterio de sus antiguos habitantes.