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El mercado de las mentiras

Sheriff de Nottingham

3 febrero, 2021 | CMON

Robin Hood, el mítico ladrón que según la leyenda robaba a los ricos para dárselo a los pobres, tenía su archienemigo en el Sheriff de Nottingham, un perverso alguacil empeñado en capturarlo a él y a sus seguidores y que cada dos por tres veía sus planes frustrados por la astucia del arquero.

En El Sheriff de Nottingham, el juego cuya segunda edición te queremos presentar hoy, Robin Hood sigue brillando… Pero en esta ocasión lo hace por su ausencia, porque este juego nos permite meternos en la piel del sheriff, aunque sólo sea por un ratito.

¿Y quién se encarga de representar el papel de esa autoridad competente en El Sheriff de Nottingham? Pues todos. En cada turno, los jugadores se irán turnando en el papel del sheriff y tendrán que preguntar a sus oponentes qué mercancía llevan para comerciar. Los mercaderes llevarán sus productos guardados en un sobre opaco y estarán obligados a decir la verdad sobre el número de cartas que se guardan en él, pero tendrán la libertad de mentir sobre todo lo demás. 

Si sólo llevas productos legales genial, no vas a tener problema… Pero si llevas un cargamento de ballestas ya puedes ser un buen mentiroso, porque como El Sheriff de Nottingham llegue a sospechar lo más mínimo pedirá abrir tu sobre y se te caerá el pelo… O se le caerá a él si resulta que decías la verdad y en tu carro sólo había pollos y panes.

Así, en cada ronda tendremos que preparar nuestra mejor cara de poker cuando queramos colarle alguna mentira al jugador al que le haya tocado hacer de sheriff y sacarle brillo a nuestra capacidad para detectar patrañas, porque van a ser muchas las que se nos crucen en el camino a lo largo de los sesenta minutos que, de media, dura una partida. 

Esta segunda edición de El Sheriff de Nottingham, además, incluye nuevas reglas que nos permitirán incluir a un sexto jugador en la partida y que además añaden nuevas mecánicas, como la del mercado negro y los ayudantes del sheriff por si nos gustan las emociones fuertes y queremos complicarlo todo un poquito.

Un juego donde los engaños y los farolazos están tan a la orden del día como las risas y donde, al final, no se echa en absoluto en falta a Robin Hood. ¡Bastantes mangantes hay ya alrededor de la mesa como para encima añadir a uno con un arco!