logotipo

Dioses que se resisten a ser olvidados

Mezo | 21 abril, 2021 | Matagot

De entre todos los panteones de dioses de la Antigüedad, el maya es posiblemente uno de los menos conocidos. Sólo gracias a los escasos manuscritos que se salvaron de la destrucción como el mítico Popol Vuh, también conocido como el Libro del Consejo de los Antiguos de quiché, nos ha permitido conocer historias como el mito de la creación de la Tierra o del primer hombre… Y dejad que os digamos que son historias increíbles.

Tal vez por eso nos ha enamorado tanto Mezo, el nuevo juego de Matagot en el que no sólo vamos a tener la oportunidad de sumergirnos en la mitología maya, sino que además lo haremos metiéndonos en la piel de cuatro de los dioses más importantes de su cultura.

Los jugadores controlan a un Dios y a una tribu formada por Guerreros, Chamanes y un Héroe que se enfrentarán para conseguir alcanzar una posición dominante, construir pirámides y ofrecer sacrificios con el objetivo de ganar poder ilimitado en nombre de su Dios.

En Mezo, cada Dios es único y, por tanto, cada uno de ellos tiene habilidades muy dispares… ¿Pero quiénes son esos dioses? No te preocupes, que te hacemos un cursillo acelerado para que puedas disfrutar todavía más de este fascinante viaje a la mitología maya.

Empezamos con Ah Puch, también conocido como “El Descarnado”. Ah Puch era el dios de la muerte entre los mayas yucaltecos y líder de los señores del Inframundo. Se le solía representar con una calavera por cabeza y varias costillas cubiertas a duras penas por carne hinchada y ennegrecida por la descomposición. Ah Puch es una deidad malévola. Su figura está asociada frecuentemente con el dios de la guerra y de los sacrificios humanos, por lo que en ocasiones se le denomina Señor del noveno infierno o el Destructor de mundos.

Aunque en algunos textos se le considera un demonio, Cabracán, era el dios de las montañas y los terremotos en la mitología maya. Se decía que Cabrakán, como sus parientes, era muy arrogante y violento gracias a que tenía una fuerza increíble, que le daba la capacidad de agitar la tierra.

Ixchel era la diosa de la Luna, pero también del agua y patrona de la medicina o los tejidos. Se la representa como una anciana vaciando un cántaro sobre la tierra y una serpiente retorciéndose sobre su cabeza. Representó la fertilidad estrechamente ligada con la tierra, ya que son los ciclos de la luna los que rigen los tiempos de siembra y cosecha.

Y terminamos con Kukulkán, al que muchos historiadores comparan con la Serpiente Emplumada, un ser mitológico presente en numerosas culturas prehispánicas y al que en alguna ocasión se ha comparado con el mismísimo Quetzacóatl de los aztecas. Para los mayas, Kukulkán era el dios del viento, el que se anticipa a la lluvia y barre la tierra con su cola para que las aguas corran limpias.

Cuatro deidades muy diferentes que compiten por no ser olvidadas con el paso de las eras… ¿A cuál vas a adorar tú?