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Cuando los dioses caminaban entre nosotros

Mezo | 29 marzo, 2021 | Matagot

Hoy queremos que nos acompañes a una época de sangre, de ritual… De guerra. De acuerdo, tal vez no sea el más atractivo de los destinos turísticos, pero para los antiguos mayas la contienda era una parte tan fundamental de su cultura como lo eran las artes o las ciencias: Lo mismo te desarrollaban una de las pocas muestras de escritura jeroglífica presentes en la América precolombina o mostraban un enorme talento para la astronomía, las matemáticas o la arquitectura que te adoraban a dioses que exigían sangrientos sacrificios o se disputaban el control del territorio en violentas conflagraciones.

Y en esa peculiar combinación de erudición, violencia y supersticiones se enmarca Mezo, un juego en el que controlaremos a uno de los cuatro dioses disponibles y a su tribu de seguidores y lucharemos por el dominio del territorio a lo largo de tres “edades” o fases de juego, lo que nos obligará a planear cuidadosamente nuestra estrategia y elegir bien nuestras habilidades para no acabar perdiendo cualquier ventaja que hayamos podido conseguir hasta el momento.

Para ello, dispondremos de una serie de habilidades compartidas, como la posibilidad de desplegar a nuestros diferentes tipos de unidades por el tablero, construir pirámides que refuercen nuestro poder sobre una zona o elaborar glifos, extraños símbolos cargados de magia que reforzarán nuestros campeones, guerreros y chamanes.

Pero donde Mezo brilla con luz propia es en el empleo de los dioses y sus respectivas habilidades. Y es que, además de estar representados por unas miniaturas de gran tamaño que capturan a la perfección su imponente presencia y lo aterradores que debían resultar para los antiguos mayas, los dioses de Mezo aportan una serie de estrategias asimétricas que nos proporcionan numerosas formas de lograr la victoria al final de la partida.

Cada dios juega de una forma muy diferente pero todos tienen algo en común: Son dioses coléricos decididos a imponerse a sus hermanos al final de las tres edades de las que consta una partida, por lo que siempre favorecen el enfrentamiento directo y no tienen ningún problema a la hora de que sacrifiquemos nuestras propias unidades en sus altares. Olvídate de construir tu imperio sin mezclarte en rencillas con los otros jugadores, aquí tu dios te pide que vayas a la guerra si no quieres sufrir las consecuencias.

Mezo es un juego repleto de decisiones importantes que tomar, pero al mismo tiempo se aprende (y se explica) con tremenda facilidad, lo que lo convierte en uno de los juegos de control de área más divertidos y accesibles del momento, una especie de Blood Rage o Rising Sun precolombino con sus propias mecánicas y particularidades.

Kukulkan, Cabrakan o Ixchel demandan tu presencia… ¡Comienza la guerra!